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#3 Ciclo

Ciclos híbridos para el siglo veintiuno - Gabriel Díaz Montemayor

En su texto fundamental ‘Lo que le haya pasado al urbanismo’, Rem Koolhaas definió como híbridos innombrables a las futuras disciplinas que construirían el medio urbano. Esto aconteció en los años noventa. En los tiempos actuales,  inmersos en la segunda década del siglo veintiuno, es lugar común hablar de ecología en el urbanismo y en la arquitectura. Desafortunadamente la idea de la ecología se limita, en general, a revisar lo que pasa antes –diseño–, durante –construcción–  y después –uso y re-uso–. Pareciera que el ciclo está completo ahí, pero no es así. Para los que desarrollan y comercializan materiales, la clave está en mostrar la eficiencia del insumo en estas tres fases. Son estas mismas fases las discernibles para el mercado, en una visión reduccionista de los ciclos y los procesos de lo tangible. Sin embargo, como es bien sabido en las disciplinas que abordan la condición integral de las cosas –como la arquitectura de paisaje, las ciencias, y las artes–, la realidad plantea que un ciclo de fases simplista en cuanto a la vida y la muerte no es suficiente. Es fundamental pensar que el momento y espíritu clave para un verdadero abordaje holístico en el medio construido es el antes, durante y después de la pérdida y ganancia de valor económico de la materia. Es precisamente aquí donde reside la complejidad de la sostenibilidad como la conocemos hoy día. En el arte, Robert Smithson planteó desde hace tiempo, en la década de los años sesenta, una materialidad que demostraba procesos entrópicos de manera casi didáctica. Sus trabajos de asfaltos escurriendo en una ladera artificial continúan siendo referencia para la planeación ecológica. Al emplear otros materiales, como adhesivos, Smithson abundó en la capacidad física de las cosas, extiendo su concepto a lo aún más artificial, o lo aún más deleznable. Hoy basta una vuelta por alguna feria de materiales verdes o de sostenibilidad para comprobar la farsa actual en lo que se refiere al ciclo de vida del medio construido. La realidad es un ciclo humano en el que las fantasías inmobiliarias se convierten de forma pragmática en bancos de materiales. Algunas culturas por necesidad exhiben un fenómeno que es tildado de retrógrado por el status quo; pero, vale bien hacernos la pregunta, ¿qué es más sostenible: un material con nombre y apellido traducido en números o recursos llenos de esperanza para un futuro ensamble? Claro, sin precio de cambio, discernible hoy, de por medio.