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#3 Ciclo

Cumpliendo un ciclo - Manuel Villa

Uno podría darle múltiples sentidos y sacar diversas conclusiones a un hecho infortunado: que ha sido un golpe de mala suerte, que alguien lo ha propiciado, que es una oportunidad de cambio y así, interminablemente. Recientemente fui despojado de forma agresiva, por poco mortal, de mi (antes) apreciado iPhone 3G que había acompañado mis días y (mis noches) en los últimos cuatro años. En mi caso, las reflexiones inmediatas fueron variadas y muy comunes; abordando desde temas relacionados con la vida y la muerte, lo fugaz de estas situaciones invadidas de adrenalina, hasta asuntos referidos a la realidad social, política y cultural de Colombia y Bogotá. A medida que fui recuperándome del suceso y reactivando la  comunicación a través de un teléfono celular de bajo perfil, al que le dura la batería cuatro veces más que a su antecesor, las reflexiones y conclusiones se han ido trasladando a otras instancias y abordando otras realidades referidas principalmente a la relación funcional y dependiente que uno logra construir con estos dispositivos, y en general, al panorama de nuestra realidad de cara a los nuevos avances tecnológicos, particularmente de las comunicaciones.

Si bien estos sistemas, tecnologías y dispositivos procuran cierto bienestar gracias a su eficiencia, también por su fuerte protagonismo y fácil operatividad, desplazan nuestra atención sobre ciertos aspectos de la vida diaria y de las relaciones humanas en función de atender e incorporarnos al demandante flujo de información; alejándonos en muchos casos de la posibilidad de una experiencia real y tangible con la realidad. A continuación comparto algunas reflexiones en la búsqueda de atender este desequilibrio:

100% de disponibilidad = 0% de tiempo libre. La capacidad de almacenamiento y acceso de información de manera portátil e inmediata, así como la rapidez y efectividad de los servicios de comunicación al estar conectados a la red, permiten una descentralización de las actividades, una operación automatizada de la realidad y una conexión en tiempo real con todo lo que sucede a nuestro alrededor. Esta situación, que en primera instancia parece fantástica e innovadora, con el tiempo lo que consigue es fundir los límites entre estar y no estar,  de manera que se asume tácitamente que todo es posible, y se llega a pensar que la mejor estrategia para integrarse y triunfar en el mundo de hoy es demostrando disponibilidad al cien por ciento. De este modo, terminamos con una carga desproporcionada de responsabilidades, disminución de la calidad del trabajo y aumento exagerado de la producción para satisfacer la demanda; concepto erróneo de la efectividad1 .

100 % de conectividad virtual = 0% de presencia física. Los diversos formatos y canales de comunicación virtual permiten mayor eficiencia operativa al acortar distancias antes insalvables, consiguen integrar lo marginal y descentralizar las operaciones; aspectos positivos que de alguna forma han ayudado a construir un panorama más equitativo, diverso y globalizado; pero a la vez, constituyen desarrollos tecnológicos que nos han llevado inconscientemente a renunciar o evadir la experiencia real y directa, y a delegar desproporcionadamente la operación de ciertos sistemas e infraestructuras a plataformas digitales, de alguna manera eficientes pero altamente vulnerables.

¿Un medio o un fin? La tecnología es una herramienta, un medio que amplía nuestra percepción de la realidad, que permite complementar nuestras apreciaciones y entendimientos intuitivos y sensibles, que nos ayuda a agilizar procesos para lograr resultados. Sin embargo, parece que lo más apetecido por la humanidad hoy, en medio de esta hiperconexión virtual y de cierta ingenuidad y excitación, es ejercer un uso indiscriminado y descontrolado de la tecnología que desvirtúa su uso verdadero, y alimenta una situación física y real de aislamiento y disfuncionalidad de la propia cotidianidad. La tecnología no solo es útil, sino necesaria; pero sobre ella podemos elegir y construir nuestro propio camino.

No pertenezco propiamente a la generación de los nativos digitales, sino a la de ‘Plaza Sésamo’ 2 y ‘ Naturalia’, que atravesó su infancia con las herramientas del mundo análogo y entendió la vida como un juego mecánico, en donde lo digital no era más que la calculadora Casio o, en los mejores casos, un Atari; una generación que tuvo que hacer, a buen momento, la incorporación de lo digital con plena conciencia de la experiencia física y mecánica de la existencia. Solo pretendo construir, desde mi experiencia personal, una visión crítica y reflexiva de esta circunstancia que atañe a la humanidad en general y sobre la que coexisten tanto potenciales grandes oportunidades, como grandes riesgos. Aunque tenemos los avances tecnológicos que parecen invencibles, que van por su propio lado y a su ritmo, también contamos con la conciencia de la evolución3 que nos compromete a acordar con la realidad y a construir puntos de vista sobre lo que hacemos.

 

1 Efectivo / adj. Real y verdadero, en oposición a quimérico, dudoso o nominal.  / Diccionario RAE. Vigésima segunda edición.

2 Plaza Sésamo es una serie de televisión educativa para público en edad preescolar, adaptación para América Latina del programa Sesame Street, pionero en la televisión educativa contemporánea. / Wikipedia

3 Evolución / Desarrollo de las cosas o de los organismos, por medio del cual pasan gradualmente de un estado a otro. / Diccionario RAE. Vigésima segunda edición.