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#3 Ciclo

¡Salta! - Yianna Bouyioukou

Cada vez que empezamos un proyecto parece que repetimos un ciclo que de alguna manera está predeterminado. Los proyectos de arquitectura tienen un principio y un fin definidos. Sin embargo, estamos inmersos en un sistema infinito de ciclos dentro del proyecto y más allá de él.

Algunos de estos ciclos son personales, desde el momento en que empezamos nuestro propio ciclo de vida acumulamos experiencias que alimentan nuestros ciclos de amistad, colegaje y relaciones con el ambiente. Algunos son ciclos conceptuales, otros son materiales. Lo que constituye un reto en nuestra disciplina es cruzar el camino del proyecto, aparentemente predeterminado, con otros caminos impredecibles, propios de la manera como producimos, porque esto nos hace ajustar, cambiar, rechazar, reinventar y reevaluar el recorrido. Al igual que en un sistema de engranajes (donde todos los componentes están interconectados y se afectan mutuamente), dependiendo del diámetro de cada uno, el número de dientes y el momento en el que se añade o sustrae una rueda al sistema, el proyecto gana fuerza en el mundo, acelera, desacelera, se matiza, afecta, armoniza con el entorno y avanza.

Cuando aparentemente estamos agregando algo nuevo al universo, lo que hacemos, de hecho,  es reposicionarnos a nosotros mismos y a nuestros pensamientos. En la medida en la que tengamos un entendimiento profundo de esta máquina infinita podremos formular mejor nuestra nueva posición, mantenernos vigentes y hacer una diferencia. Una mirada cercana a los engranajes que nos rodean informará nuestras sensibilidades de diseño hacia las personas con las que trabajamos, los espacios que creamos y el mundo que modificamos. ¿Cuánto está evolucionando el espacio disponible? ¿Cómo son los ciclos de recursos que necesitamos consumir? ¿Cuál es el momento relativo en el ciclo de vida de un punto, calle o ciudad? y… ¿queremos que evolucione? Como en cualquier otra relación colaborativa, a medida que conozcamos mejor estos asuntos,  nuestro trabajo tendrá una mejor sincronización con el cosmos.

Sin embargo, cuando un punto en un ciclo se repite, se trata de un punto diferente. Su diferencia radica en el cúmulo de experiencias de todos los anteriores. Según Heráclito, es imposible entrar dos veces al mismo río: el agua ha corrido incesantemente, pero también la persona es una persona diferente, el tiempo ha pasado. Este concepto nos conduce a la inquietante idea de que un ciclo completo es una ilusión imposible. Entonces, ¿estamos realmente lidiando con ciclos?

No es tan fácil: cada vez que pensamos que estamos observando o produciendo un ciclo en el mundo, lo que hacemos es enfrentarnos a cicloides y espirales que evolucionan de manera circular y lineal. Más que los engranajes bidimensionales de Chaplin en Tiempos Modernos, imagino una coreografía de engranajes espirales tangentes que se mueven en el espacio.